¿Por qué no volvéis vosotros?

No Se Lo Digas A Nadie

«Hay que volver al centro» gritan desde los púlpitos de la Zona Este.

La desesperación hace extraños compañeros de cama. Hace solo unos días esos mismos voceros de la ‘reurbanización’ postpandemia les limpiaban con la lengua las plumitas a las empresas de capital buitre que volaban desde el norte para infectar de nidos ‘Airbnb’ los edificios del centro histórico.

Aquí se empezaron a freír demasiados boquerones. Hasta que el aceite se puso negro. Las medias verdades se colaron en las cartas con ese atún rojo casi amarillo y esos lomos de vaca vieja que nunca eran buey. La segregación del campero y la zurrapa. Fue en esos días cuando un turista en patinete atropelló a El Cenachero.

Y con la buena suerte llegaron también las reformas de vida. Y la avalancha de llamadas de caseros a sus inquilinos. Hay que dejar el centro. Es una orden.

La fuga de identidad se hizo aguacero. Y el parque temático empezó a ser tan rentable que se fundió con lo feo. Y en plena fiesta del qué listos somos llegó la pandemia que lo cambió todo. Del jolgorio de las despedidas al silencio de los porteros.

Toca repoblar el Centro de Málaga de personas y negocios para que cuando vuelvan los cruceros no parezca un decorado. Se ha abierto el casting para los nacidos con vocación de figurantes.

Se reparten apartamentos vacíos. ¿Por qué no volvéis vosotros?

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